Horizonte tan blanco
Estamos muy familiarizados con el color azul del cielo, producto del maravilloso esparcimiento, o scattering, Rayleigh, en su versión simple. Las moléculas de aire absorben más azul que rojo de la luz solar y nos envían entonces a nosotros más azul que rojo. Esparcimiento simple quiere decir que a la luz ese proceso de absorción re-emisión le ocurre una sola vez.
Pero si hay mucha capa de aire, esa luz ya esparcida puede volver a ser absorbida y esparcida de nuevo. Y eso de nuevo le pasará más al azul que al rojo. Es decir, que el mismo mecanismo que nos envía más azul que rojo luego nos quita más azul que rojo de nuestra línea de visión. Si la capa de aire es muy grande una cosa compensa la otra, las gallinas que entran por las que salen, y el cielo en lugar de ser azul es blanco. Eso es esparcimiento múltiple.
Puede apreciar usted este efecto cualquier día despejado notando que el cielo es más azul cuánto más arriba mire, más hacia el zenit. Por contra, cuanto más se acerque su mirada al horizonte más blanquecino le parecerá. Porque es precisamente en la línea del horizonte donde más aire tiene ante usted, más esparcimiento múltiple, y es en la dirección del zenit donde menor es la capa de aire a la que mira, más esparcimiento simple.
Esta observación se torna espectacular si la hace desde un avión, como muestran estas maravillosas imágenes de Rocío Antón Freire, espectaculares.



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