Maravillosa imagen de la luna obtenida por Rocío Antón Freire, qué locura de contraste entre la zona iluminada directamente por el so, en cuarto creciente y la palidez del resto, iluminada por el albedo terrícola. Se aprecia que parece que la parte iluminada de la luna se extiende más allá que la parte más oscura, y parece pertenecer a un disco de mayor diámetro, cuando lógicamente deben tener el mismo diámetro.
Una situación similar captada para luna en cuarto menguante.
En la figura inferior se ha tratado de exagerar el efecto. Las zonas iluminadas tienden a ocupar un tamaño mayor que el que les corresponde debido a que parte de la luz se desvía por aberraciones, difracción, y también por saturación de la cámara, es decir electrones generados en un píxel, un unidad de la imagen, desbordan el píxel y pueblan píxeles vecinos.
Otro ejemplo en esta otra imagen, un poquito mejor enfocada:
Incidentalmente, otra fantástica imagen también de Rocío Antón Freire muestra el cuarto creciente, maravillosamente coloreado, creemos que consecuencia de aberración cromática en las lentes de la cámara. Se trata de que en general las lentes y todos los instrumentos ópticos se comportan de forma ligeramente distintas para cada color, lo que se conoce como dispersión, debido a las característica propias de la interacción entre la luz y la materia de la que está hecho todo.
Ya de paso, en el siguiente ejemplo puede verse insinuada una corona lunar por difracción en la gotitas de agua de una nube que pasaba por allí, mas claramente en la siguiente imagen.
Puede ver coronas en todo su esplendor en estros enlaces al este mismo blog:
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